limpiar la casa

Quieres saber cómo limpiar una casa y no sabes por dónde empezar? Pues bien, aquí te daremos algunos consejos para que empieces hoy mismo y para que puedas iniciarte en el maravilloso mundo de la limpieza del hogar.

Paso 1: Pide ayuda

A no ser que vivas solo o que tengas la necesidad de limpiar la casa para causar buena impresión a otras personas, lo ideal es que las tareas de limpieza de la casa se hicieran de manera compartida, de modo que la responsabilidad de limpiar la casa no sea exclusividad tuya sino compartida por el resto de personas que viven contigo.

Conviene por tanto disponer de un programa de limpieza en el que las tareas queden organizadas y repartidas. No vendría mal que alguien tomara el liderazgo y que mediante ordenes se hiciera cargo de la disciplina.

 Algunas personas prefieren limpiar la casa una sola vez de manera profunda y a fondo, y otras personas prefieren limpiar un poquito cada día, sin agotarse. Esta forma de limpiar se puede adaptar a cada persona según el tiempo disponible o la predisposición a la limpieza que se tenga.

Paso 2: Cristales

Comenzaremos a limpiar todo aquello que contenga cristal o vidrio, incluyendo los espejos, ventanas y demás superficies de cristal.

Nos centraremos en el vidrio porque usaremos un solo limpiador, con agua caliente y jabón, y una bayeta para ir secando. De esta manera, no tendremos que cambiar de producto en cada habitación cuando lleguemos a los cristales.

Conviene que la bayeta no tenga hilillos o pelusas que se queden pegadas al cristal. Un papel de periódico o unas servilletas de papel nos pueden servir igualmente para secar los cristales una vez limpios.

Un truco muy efectivo para dejar los cristales y los azulejos brillantes y trasparentes es usar agua y vinagre a partes iguales, en un espray y tras aplicar, secar con papel de periódico. Quizás huele un poco mal hasta que se evapore, pero deja un resultado muy nítido y profesional.

Paso 3: El polvo sobre los muebles

Por el simple hecho de vivir en una casa, el polvo comienza a acumularse. Se trata de las propias partículas corporales, como son células muertas y ácaros, que suspendidos en el aire terminan acumulándose sobre la superficie de los muebles de toda la casa.

Podemos usar un quita polvo o el mismo producto con jabón que usábamos en el paso dos para los cristales. Algunos muebles necesitan una capa de cera que le previene de seguir acumulando polvo.

 Paso 4: Limpia todo

Ahora que estamos hablando de productos de limpieza. Aconsejamos que utilice los productos adecuados para cada ocasión y que evite usar los que anuncia en la tele que sirven para todo y al final no sirven para nada. Muchos son ácidos en altas concentraciones, que terminan dañando los muebles o las superficies y cuyos gases pueden ser nocivos para nuestra salud. Conviene leer las etiquetas y las normas de uso. Muchos productos se aconsejan usar con guantes y algunos también dan consejos sobre qué hacer en caso de que el líquido caiga en las mucosas o en los ojos. Y por supuesto, nunca mezcle unos productos con otros sin saber que resultado se obtiene. En ocasiones podemos neutralizar el poder de limpieza y en ocasiones hacerlos aún más corrosivos y peligrosos.

Paso 5: Limpie el exterior de la casa

Para conservar limpia la casa en el interior, conviene limpiar la casa también en el exterior. De esta manera evitaremos que las visitas ensucien el suelo con los pies, que el polvo no entre tanto cuando abrimos la puerta etc…  Una casa limpia empieza por tener la zona exterior de fuera también limpia.

Si se dispone de jardín, entonces la limpieza externa es de uso obligatorio. La tierra y las hojas secas pueden ir adueñándose poco a poco de nuestra casa e incluso muchos insectos y arácnidos pueden acabar entrando buscando el calor del hogar.

Paso 6: Limpieza de los suelos

Para limpiar los suelos, uno de los electrodomésticos más útiles es sin duda la aspiradora. Ya sea un suelo de moqueta o de parqué,  la aspiradora podrá limpiar todas aquellas partículas que hayan caído, migas, pelos, polvo, ácaros etc…

Para los suelos de azulejo, como el caso de las cocinas o lo baños, lo primero que hay que hacer es barrer. Barriendo se limpian las partículas que pueden ser molestas para la fregona. Primero se barre y luego se pasa la fregona, ese gran invento español, que por cierto inventó un ingeniero aeronáutico.

Paso 7: Lavar los platos y los vasos

Si dispones en casa de un lavavajillas, puedes meter todo dentro e ir limpiando los platos mientras sigues limpiando el resto de la casa, pero si eres de los que no tienen lavavajillas, entonces, yo mismo me solidarizo contigo y te indicaré como debes limpiar los platos y los vasos.

Necesitas dos lugares, uno junto al otro. Y que uno de estos lugares tenga un grifo de agua, a poder ser caliente. También conviene tener un estropajo y un jabón para platos.

El modo de limpiar los platos es el siguiente:

-          Se introduce el plato en agua para limpiarlo

-          Se aplica el estropajo para quitar restos de aceite o suciedad

-          Se vuelve a pasar bajo el agua para quitar ahora los restos de jabón.

-          Se pone el plato en la otra superficie a secar, o directamente se seca con un trapo y se guarda.

-          Conviene reemplazar la esponja por otra nueva cada poco tiempo ya que acumulan gran cantidad de bacterias.

Paso 8: Limpieza de objetos y partes especiales:

Algunas tareas requieren poco esfuerzo y logran muy buena imagen de limpieza en la casa, por ejemplo: Coger la basura y bajarla al contenedor. Limpiar el microondas por dentro y por fuera. Aunque no se vea la suciedad interna, no viene mal que se limpie por dentro. Igualmente sucede lo mismo con las sabanas de la cama y con el polvo que se acumula debajo. Aunque sean cosas que aparentemente no se ven, podemos prescindir de ellas para un momento especial que no tengamos tiempo, pero al largo plazo hay que acabar haciéndolas.